domingo, 2 de octubre de 2011


 ¡Nunca más!...
 (Contiene, 23 fotografías).


Nó, ¡nunca más tanto desprecio y tanto odio; tanta monstruosa e increíble atrocidad; tantísimo daño y tantísimo dolor!... ¡Nunca más tanta indiferencia en la comunidad internacional, tanta tolerancia y cobardía, tanto silencio culpable!
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‘Deutschland über alles!’ (‘Alemania sobre todo!’).

Este fue el lema de un siniestro, fanático y nefasto personaje: el ‘führer’ Adolf Hitler,
caudillo y jefe nazi del III Reich, en su sueño por la supremacía del ‘Übermensch’ (el soñado superhombre de raza aria) y por crear para esta
privilegiada raza, un 'Lebensraum' -o ‘espacio vital'- en Europa. Para conseguir lo cual, arrasó e hizo casi desaparecer del mapa países como Polonia,  Holanda, Checoslovaquia, Hungría…, en su loco afán por eliminar las razas consideradas por él como ‘débiles’ y ‘perniciosas’, nocivas para la superior raza aria (la ideología nazi, no consideraba a judíos, gitanos, etc. como personas; los creía de rango inferior a la raza humana, o 'sub-humanos'), eliminando en su empeño a millones de personas inocentes en su ambicioso e histriónico proyecto por adueñarse del continente europeo y dominarlo.


Eran los postreros años de la década de los 30 y principios de los 40. En la región polaca de Oswiecim, entre las ciudades de Cracovia y Katowice (Sureste de Polonia, Silesia Oriental), se había creado por los nazis, en la Polonia ya ocupada por estos y en una muy extensa superficie, un amplísimo complejo etiquetado en principio como ‘Campo de concentración’, pero que iba a resultar ser el mayor y más tétrico, espantoso y fatídico lugar de exterminio conocido jamás en todo el mundo. Aquel horrendo campo –denominado con la abreviatura KZ-, mostraba un enorme letrero de salutación y de bienvenida a su entrada: ’Arbeit Macht Frei’ (‘El trabajo os hará libres’ ¡Qué sarcasmo!); y albergaba, además de largos andenes hasta donde llegaban interminables convoyes -de los cuales descendían miles de prisioneros, judíos (polacos, húngaros, checoslovacos, holandeses,  griegos, franceses, belgas,  rusos, etc.), gitanos, prostitutas,  homosexuales, Testigos de Jehová, vagabundos,  delincuentes comunes…-; de varias cámaras de gas; cuatro crematorios –con una capacidad de exterminio de 8.000 personas al día-; varias fosas crematorias -con igual capacidad de exterminio diario-; numerosos y míseros barracones de madera -verdaderos nidos de suciedad, de enfermedades y de piojos- distribuidos en varias distantes áreas (de checos, gitanos, etc.), que alojaban en inhumanas condiciones, a miles de harapientos, rapados, enfermos, esqueléticos y resignados prisioneros; algo que se parecía a un paupérrimo y elementalísimo hospitalillo; una primitiva sala de disección; algunas cómodas mansiones para los SS jefazos del campo –entre ellos, el tristemente famoso criminal doctor Mengele-; varios ‘almacenes’ para clasificar y guardar todo aquello de valor requisado a los prisioneros (el tema del oro, era unos de los grandes negocios del KZ, ya que se conseguían varios kilos al día, ya fundidos y en pequeños lingotes…). Y todo ello, poblado por incontables oficiales de las SS con sus feroces perros, adiestrados expresamente para matar personas, y rodeado por todas partes de potentes focos de luz, de altísimas vallas de alambre de espino electrificadas, de estridentes sirenas y alarmas, así como de numerosas atalayas de control desde donde asomaban siempre unos atentos vigilantes de las S.S. y unas amenazadoras ametralladoras siempre dispuestas a vomitar fuego y plomo.
La comida que se les daba a estos prisioneros, consistía en : pan, hecho con harina de castañas y serrín, margarina sintética y 30 gramos de salchicha de carne de caballos sarnosos, además de una sopa de hortigas o colza, sin grasa ni sal. Si con esta dieta, no morían por disentería en 4 o 5 días, en poco tiempo se convertían en auténticos esqueleto humanos, resecos y con menos de 30 kilos de peso.


Entre estos ‘campos de trabajo’ –Auschwitz II-Birkenau (en el cual, se exterminó a millones de personas), Mautshausen-Gusen
(el más grande de todos, y en donde se exterminó a un considerable grupo de intelectuales polacos), Dachau, Bergen-Belsen, Terezin,  Treblinka, Flosenbürg, Plaszow, etc.-, algunos, como el de Auschwitz II-Birkenau, fueron pronto transformados y habilitados exclusivamente para matar a miles, a millones de seres humanos; realmente, eran 'fábricas de exterminio' a nivel industrial. Y aunque en su retirada, los alemanes destruyeron casi toda la documentación de los ‘campos’ y las cifras difieren según las fuentes consultadas, se considera seguro que se eliminaran en ellos a varios millones de seres humanos. Se calcula, que entre…, ¡4 y 6 millones de personas!


Estos ‘campos’ y estos métodos de exterminio, eran el orgullo del III Reich. Del propio ‘führer’ Hitler, y demás altos cargos del poderoso III Reich. De entre este grupo de desalmados, citaremos a algunos:  Reinhard Heydrich (“el carnicero de Praga”, brazo derecho de Himmler, jefe de seguridad del III Reich e ideólogo de la ‘solución final’, que impulsó con saña el exterminio de millones de judíos), Heinrich Himmler ('Reichfürer' de las SS y Ministro de Interior, creador de los temidos 'Einsatzgruppen' -recordemos la masiva matanza en Babi Yar, en Ucrania-), Rudolf Hess (‘Hauptsturmführer’, y máximo responsable del ‘campo’), Goebbels (ministro de propaganda), Hermann GöeringAdolf Eichman (Obersturmbannführer, encargado de los transportes hasta los 'campos'), Ribbentrop, Keittel, Heinrich Müller (conocido como ‘Gestapo Müller’), ; y ya dentro del campo, Mengele (Hauptsfurmführer, y médico), Moll (Oberschartführer, y también médico, jefe de los crematorios y el mas inhumano y mayor criminal del III Reich), Muhsfeldt (jefe de los ejecutores de las condenas a muerte), etc. Pero, extraña y sorprende, que si estaban tan convencidos de que con ‘la solución final’ estaban haciendo un bien no solo a la –según ellos- pura raza aria, sino ‘a toda la Humanidad’, sin embargo pretendiesen a toda costa que los ‘trabajos’ que se hacían en estos ‘campos de exterminio’, no trascendieran más allá de las electrificadas alambradas del recinto. Y debido a estas consignas, constituía una tragedia que algún prisionero pudiese escapar con vida y… hablar. Y ya al final, perdida la guerra y sabiendo cercanas a las tropas aliadas, la mayor obsesión de jefes y oficiales de las SS al huir ya de estos ‘campos’ y poco antes de intentar ponerse ellos a salvo, fue el  destruir en la mayor medida posible, cámaras de gas, hornos crematorios, legajos con historias clínicas, estadísticas, cifras de muertos, etc., en un desesperado intento por no dejar vestigios, por ocultar al máximo las horribles prácticas que allí se habían hecho. Se deduce de todo ello, que algo no lo tenían muy claro en sus adormecidas mentes; ¿tal vez había en ellos un muy rudimentario y primitivo sentido de culpabilidad?... Eran unos locos, unos fanáticos, unos asesinos sin escrúpulos, sin atisbos de piedad, sí; pero no eran tontos, y sabían que el día en que se supieran en el mundo todas sus atrocidades, los perseguirían y los ‘cazarían’, y serían juzgados y condenados, acusados de ‘crímenes de guerra’ y de ‘crímenes contra la humanidad’. Como así sucedió (Aunque, sorprendentemente, nunca (¡!) fueron acusados expresamente de ‘persecución y asesinato de judíos’).
En cierta ocasión, en lo que representó un cínico montaje para intentar despistar y silenciar a la opinión pública mundial, se compraron 100.000 postales, y se obligó a los prisioneros a enviarlas a sus familiares y amigos, saludándoles y haciéndoles ver -mas o menos, serían estas las instruciones- que se encontraban en un lugar formidable (tal vez, 'un campo de veraneo', como les gustaba decir a los nazis), bien atendidos, cuidados y alimentados, y ¡felices! Las postales se echaron al correo en Am Valdsee, para despistar y confundir aún más. Se recibieron unas 50.000 contestaciones; todas las cuales fueron quemadas. Este hecho, habla también en el sentido de que, de ninguna manera querían que se supieran, fuera del 'campo' de Auschwitz, los miles de ejecuciones que allí se producían cada día, ni los dramáticos, alucinantes y despiadados métodos de estas ejecuciones o asesinatos.  

Fuera del KZ, era muy difícil conocer en toda su magnitud lo que diariamente ocurría allí. E incluso ya dentro, en muchos de los repletos barracones de andrajosos, enfermos y hambrientos prisioneros de tantas nacionalidades, estos desconocían los macabros ’trabajos’, aunque…, algo se presumían por el humo, las llamaradas, el olor…, y por las repentinas e ingentes ‘desapariciones’ de otros grupos de prisioneros. Y a los que sí los conocían a fondo, porque trabajaban en las cámaras de gas y en los crematorios, a los llamados ‘Sonderkommander’ (que generalmente eran delincuentes habituales, marcados por ello con un triángulo verde sobre el ‘pijama de rayas’ de presidiarios), gozaban de mejor ropa y comida, y ¡hasta de sábanas!; pero, salvo excepciones…, solo se les ‘permitia’ vivir en ese trabajo durante cuatro meses; pasados los cuales, de manera fría y sistemática, los gaseaban o los ametrallaban, entrando en lugar de ellos un nuevo grupo. Los eliminaban, precisamente…, porque conocían al dedillo todas aquellas atroces prácticas; porque ‘sabían demasiado’ y hubiesen podido denunciarlas con detalle al mundo entero, caso -¡enormemente improbable, por cierto!- de salir vivos de allí.


Y es que, efectivamente, era casi imposible escapar de aquel infierno o salir con vida de allí. Una escena común y cotidiana, era p.e. esta: la llegada de uno de los muchísimos y larguísimos convoyes -muchas veces, hasta de 40 vagones-que arribaban a Auschwitz repletos de prisioneros, que después de varios días de insufrible viaje y de haber recorrido varios miles
de kilómetros en viejos trenes para ganado, sin agua potable para beber y sin alimentos, y sin abrigo alguno, y después de haberse visto obligados a abandonar todos sus enseres en el gélido vagón –muchas veces, las temperaturas en el ‘campo’ alcanzaban los 30 o 34º bajo cero, y era frecuentísimo que todo estuviese cubierto por el blanco manto de la nieve-, nada más apearse del mugriento tren y una vez, clasificados allí mismo –muchísimos de ellos- como ‘inútiles’ (personas mayores, deformes, discapacitados, enfermos, deficientes mentales…, mujeres embarazadas, chiquillas de menos de 14 años, etc.), por oficiales de las SS y por el propio Mengele, eran empujados a la columna ‘de la izquierda’; y luego de caminar unas decenas de metros, eran introducidos directamente en una enorme sala –en donde debían dejar toda su ropa, zapatos y demás enseres, y salir completamente desnudos-, para empujarlos luego a las ‘duchas’ ('Waschraum' , en alemán; pero lo ponía en varios idiomas), como podía leerse a la entrada, en un sarcástico cartel, y en donde de pié y apretujados los unos contra los otros, una vez cerradas las enormes y pesadas puertas y apagadas las luces, les introducían desde el techo y por las aparentes chimeneas las cuatro latas del 'Zyklon-B’ -que habían sido traidas minutos antes desde una cercana ciudad, en una lujosa ambulancia de la 'Cruz Roja' (¡!)-, en forma de piezas como pequeñas habichuelas que, fuera ya de su hermético envase y al simple contacto con el aire, desprendían de inmediato un gas terriblemente activo y letal, que invadía inmediatamente todo el obscuro habitáculo de ‘las duchas’, y a causa del cual aquellos cientos o miles de prisioneros, morían -muchos de ellos simplemente ¡por ser judíos!- tras una terrible agonía,  en unos 5 minutos. De manera que, desde que bajaban del tren y ponían los pies en la llamada ‘rampa de los judíos’, hasta ser cadáveres, podían transcurrir unos 15 o 20 minutos máximo. Luego, fuera ya de ‘las duchas’, y arrastrados a otro amplio espacio, unos ‘especialistas’ los despojaban de su cabello (que se utilizaban para fabricar bombas de acción retardada) y de posibles dientes de oro, anillos, cadenas, perlas, etc.; para después ser arrastrados a los crematorios, a temperaturas de más de 600 grados, hasta terminar carbonizados…, formando un montón de cenizas que, posteriormente, eran transportadas en unos camiones y vertidas en el cercano río Vístula. Ya, esas vidas no existían; y tampoco sus cadáveres, ni ¡nada! –fotografía, objeto personal, alguna carta…- que los recordara… ¡Ningún vestigio de ellos! Sencillamente, ¡habían desaparecido para siempre!

Y como macabra curiosidad, señalar que cuando los desdichados que iban a entrar en ‘las duchas’, en las cámaras de gas, no superaban los 500, que era la cifra mínima exigida, para economizar gastos –la ambulancia de la 'Cuz Roja', las 4 latas de ‘Zyklon-B’, el desalojo de los cadáveres y la posterior limpieza a fondo de las cámaras con mangueras de agua a presión, el camión para esparcir las cenizas por el río, etc.-, se optaba por dispararles un tiro en la nuca o por ametrallarlos.

Otros rutinarios métodos de ejecución –aparte de las cámaras de gas y del tiro en la nuca-, eran, p.e., arrojar bombas de fósforo en los atestados vagones de prisioneros, tal vez en la misma estación de salida del convoy; con lo cual, cuando el tren arrancaba, lo que portaba eran ya…, solamente cadáveres; y al llegar a Auschwitz, solo era precisa ya la fase de los crematorios. También, otro método, era arrojarlos  -muchas veces aún vivos, a pesar del preceptivo tiro en la nuca (se les disparaba con balas de pequeño calibre, y a veces no se 'acertaba')- a unas enormes fosas  crematorias, en donde cientos de cadáveres ardían ininterrumpidamente, ya que iban echando allí más y más cuerpos. O el más sencillo y ‘económico’, de abrasarlos directamente desde cerca con un lanzallamas. Como iguálmente, el empujarlos deliberadamente sobre las vallas de alambre de espino electrificadas, para que muriesen electrocutados. Y, en los muy frecuentes casos en los que el criminal doctor Mengele, quería  efectuar 'estudios pseudo-científicos', en gemelos y en enanos sobre todo, habiéndoles practicado ya exámenes corporales, mediciones, radiografías, analíticas, etc., el mismo doctor-criminal los asesinaba a los dos al mismo tiempo (esto, se consideraba fundamental para los estudios), mediante una inyección intracardíaca de ácido fénico que los mataba en el acto y, tras lo cual, inmediatamente, aún calientes los cuerpos, les era practicada una necropsia para así recopilar más posibles e interesantes datos. También, parece ser, este diabólico ser (Mengele), se dedicaba a efectuar 'vivisecciones' -es decir, como autopsias, pero no en cadáveres sino en personas aun vivas-, para conocer hasta qué nivel de dolor aguantaban estas antes de fallecer; sin duda, una atrocidad ética, científica y con un alto grado de sadismo. Y un último y despiadado 'método', era encerrarlos en oscuras, frias y lúgubres celdas, sin más 'mobiliario' que... un cubo, en
donde, después de una atroz y lenta agonía, morían de hambre y de sed (Así asesinaron, entre otros muchos, al sacerdote polaco Maximilien Kölbe; proclamado mas tarde por la Iglesia Católica -concretamente por S.S. el Papa Juan Pablo II- como Santo y Mártir) ¡Qué horror tuvieron que vivir aquellos pobres prisioneros y prisioneras antes de ser ejecutados, asesinados!...
Y como macabros hechos... En cierta ocasión, habiendo llevado en un camión a unas 70 u 80 personas -esto era lo habitual una vez por semana- hasta un patio, para ametrallarlas allí, y ante las amenazas e improperios de los SS, aquellos esqueletos vivientes no tenían ni fuerzas para bajar del camión; y se optó entonces por accionar la plataforma o volquete del camión... Unos cayeron de espaldas, otros de cara..., unos encima de otros sobre el duro y frio suelo; y allí mismo, entre aquel horrísono clamor de súplicas, de gritos de dolor y de lamentos, fueron ametrallados sin piedad.
Y en otra ocasión, después del preceptivo tiempo para que actuase el 'Zyklon-B' -unos 5 minutos-, al abrir los pesados portones de la sala de 'duchas', encontraron a una chiquilla de 16 años aún con un hálito de vida. El prisionero-ayudante médico de Mengele, con sapiencia y después de un tremendo esfuerzo, logró volverla a la vida y que recuperase la consciencia y fuese capaz de articular unas palabras y, mas tarde, tomar unos alimentos ¡Estaba salvada! Pero, de inmediato, enterado el despiadado y sanguinario SS Muhsfeldt -jefe de los ejecutores del 'campo'- ,  decidió que no debía seguir con vida; y acabó con ella, mediante... el tiro en la nuca ¡Increible dramatismo!
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Este 'campo' siempre quedará, como símbolo de terror y de muerte.
Auschwitz II-Birkenau, fue finalmente liberado el 27 de Enero de 1945 por las tropas aliadas. Y señalar, que en 1979 fué declarado 'Patrimonio de la Humanidad' por la UNESCO.


Y, ¿qué fue de todos ellos?..., ¿qué fue de aquellos locos asesinos?... Pues, aunque muchos de ellos, consiguieron huir y esconderse para no ser apresados, otros... El jefe o ‘kapo’ de Auschwitz, Rudolf Hess, fue ahorcado allí mismo, en ‘su escenario’, en aquel siniestro y maldito lugar en el que él había mandado asesinar a millones de seres humanos. Y otros muchos, perseguidos y
capturados, fueron juzgados y condenados por un tribunal en la ciudad alemana de Nüremberg (años 1945-46), siendo ejecutados o condenados a cadena perpetua o a amplias penas de cárcel (Aunque, algunos, como von Friedeburg , a pesar de las estrictas medidas de seguridad y de vigilancia ejercidas sobre ellos, consiguieron suicidarse en sus celdas, durante la etapa del juicio). De Adolf Hitler, el despiadado 'führer', ya sabemos su triste y patético final: se suicidó junto a su esposa Eva Braum –con quien se había casado minutos antes-, en su ‘Fürherbunker’ de Berlín, coincidiendo con la entrada en esa ciudad de las tropas libertadoras,  evitando de este modo ser hecho prisionero; Hitler, hizo tomar a Eva una cápsula de cianuro, tras lo cual él se disparó un tiro en la cabeza (Hitler, el  que soñó con ganarse la admiración entre los inmortales, y conseguir el asombro y la gratitud del mundo entero, terminaba asi sus días). Goebbels y su esposa, después de envenenar y matar a sus seis  hijos, se suicidaron, parece ser que en el mismo 'bunker' que Hitler; un oficial de las SS les disparó un tiro en la nuca a cada uno, obedeciendo órdenes del propio Goebbels.  Reinhard Heydrich, el ideólogo de ‘la solución final’ y el más abyecto de los criminales nazis, acabó sus días en el recodo de una calle, muy cerca ya de Praga, ejecutado por un comando checo.  Heinrich Himmler, otro de los más sanguinarios criminales nazis, descubierto y capturado por una unidad británica, consiguió suicidarse mascando una ampolla de cianuro. Eichmann, huido a Argentina, fué localizado y capturado allí por agentes especiales del 'Mossad' ('Servicio de Seguridad Israelí'), y trasladado a Israel; y habiendo sido juzgado y encontrado culpable por un tribunal de Israel, fué ahorcado el 1 de Junio de 1962. Y en cuanto a Joseph Mengele, cambiando constantemente de nombre y de domicilio, co
nsiguió vivir huido e impune durante 34 años, viviendo entre Argentina, Paraguay y Brasil; y en 1979, el llamado ‘doctor muerte’, uno de los asesinos más crueles y sofisticados de la historia, murió ahogado -parece ser que por un previo paro cardíaco- en la playa brasileña de Bertioga. Triste, pero lógico y justo final para este grupo de dementes, despiadados y locos asesinos.

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Y de toda esta historia de ‘los campos’ –expuesta muy sucintamente-, lo que asombra y nadie ha podido comprender ni explicar todavía, es que durante los años que duró aquel
infierno humano, aquella pesadilla…,  aquella premeditada, sistemática y horrenda matanza, durante aquel período de inconcebibles atrocidades cometidas por los nazis, ¿es posible que nadie llegara a sospechar nada?..., ¿qué ningún otro país vecino o limítrofe, ninguna organización internacional, ¡ninguna persona!…, se diese por enterada y levantara la voz para clamar ante este silencioso, macabro y diario asesinato de miles de personas inocentes?... ¿había tantísimas personas ciegas y sordas, y mudas?..., ¿estaban tan rematadamente mal las comunicaciones y los servicios de inteligencia de los países desarrollados?... En verdad, resulta absolutamente increíble este  ‘silencio del mundo’; y por ello, ‘a priori’, resulta además de sospechoso, ¡culpable! Se cuenta, que las enormes columnas de humo de las altísimas chimeneas y  los crematorios, vomitando siempre enormes llamaradas de muerte, se divisaban a varios kilómetros de distancia, y que el permanente y nauseabundo olor a carne y a cabellos quemados, impregnaba el aire en un área muy vasta de aquella zona de Oswiezim… Y aun así, ¿nadie llegó a imaginar o a sospechar nada?... Parece verosímil, que ante acontecimientos de tamaña envergadura y gravedad, y ante el miedo a denunciar tan increíble matanza de millones de seres humanos, exponiéndose así a ser asesinados para acallar su voz y vengar su delación, se congelaran o paralizaran muchas voluntades, muchas conciencias...

Es cierto que, durante una guerra, la rumorología no cesa; y todos los días se escuchan centenares de diversas noticias. Aunque, en principio, no se puede dar crédito a esta rumorología, sobre todo si atenta contra los intereses o la imagen del propio país, pues en ese caso podrían proceder del enemigo. Pero...

Datos históricos: ya en 1942, el Gobierno Polaco en el exilio (con sede en Londres), había denunciado al mundo la existencia en Europa de ‘campos de exterminio’ nazis. En Mayo de 1944, un avión británico de reconocimiento, volando a unos 27.000 pies, grabó las primeras imágenes de AuschwitzII-Birkenau. Y en Agosto del mismo año, otro avión británico, volando a mucha menor altura, volvió a fotografiar el ‘campo’; y en estas imágenes de alta definición –a las que el 'Servicio de Inteligencia Británico', absurda e increiblemente, hizo caso omiso (¡!)-, se distinguían ya perfectamente un tren, los andenes, las hileras de prisioneros, los barracones, los crematorios, las chimeneas humeando, las llamas…

Y además, parece contrastado, que la resistencia polaca informaba puntualmente a los aliados de absolutamente todo lo que ocurría en Auschwitz. De hecho, en varias ocasiones, comandos de partisanos polacos, jugándose la vida, se habían introducido dentro de Auschwitz, y habían conseguido (¡!) llevar a los prisioneros, fusiles, granadas, ametralladoras…, y así sabían de primera mano todo sobre Auschwitz ¿Por qué entonces no llegaron a actuar los aliados hasta detener aquella masacre?... (Se dice, eso sí, que para ellos, mas que intervenir en este campo de exterminio, era más importante (¡!) bombardear –y así lo hacían cada dos semanas, parece ser- un pequeño campo de concentración situado a unos pocos kms. de Auschwitz, ya que en el se producían petróleo y armamento ¿Será esto verdad?).
     ¿Por qué el mundo entero permaneció como indiferente, ausente y silencioso?...

Sí, el mundo conocía la existencia de estos ‘campos de exterminio’ nazis. Pero, lo que ocurría es que –he leído en algún sitio- ‘mientras unos asesinaban impunemente, otros… miraban hacia otro lado’.

Algunos historiadores, han llegado a afirmar que tanto Hitler como Mussolini, 'habían colaborado con el diablo'.



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Y termino. En mi modesta opinión, todas las personas de este mundo, deberían saber lo que realmente ocurrió en estos campos de exterminio nazis. E incluso, debería darse a conocer ya en las escuelas; intentando concienciar así a las nuevas generaciones de que tragedias como estas, ¡de
ninguna manera pueden volver a repetirse! Aunque, claro, tal vez el problema sea más complejo, más profundo, más de base, de educación, de principios…, ya que en las escuelas, apenas se enseña nada sobre, p.e., el respeto a los demás, sobre humanidad, sobre comportamientos éticos, sobre moralidad, sobre el trascendente valor de la vida humana, etc. Aunque, si en lugar de todo ello, ya desde pequeñitos se les ha 'inoculado el virus’, si el ‘veneno’ –en el caso de los nazis-, del  ‘nacionalsocialismo’ totalitario y extremista- está ya alojado en el cerebro de niñas y niños pequeños y alentado y magnificado además por  autoridades, ideólogos, maestros, etc., entonces… Entonces, ¡solo nos queda rezar!

En cualquier caso, a través de los siglos y para vergüenza de la Humanidad, quedará ya para siempre este lamentabilísimo, irreparable y horrible episodio del holocausto nazi de judíos, gitanos y cualquier minoría étnica en Europa, a manos de las tropas del III Reich del ‘führer’ Adolf Hitler.

En el futuro de la Humanidad, ¡Dios nos libre y nos proteja de algo parecido!

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    'Si bien no todas las víctimas eran judíos, sí todos los judíos fueron víctimas' (Elie Wiesel).

   Aunque, como muy bien dice Primo Levi -escritor, judio, sobreviviente en Auschwitz, cuya obra 'Trilogía de Auschwitz' estoy comenzando a leer (hoy, V06.Ene.2012)-, 'lo que ocurrió de verdad nunca podrá saberse, por mucho que se escriba, se recuerde y se hable sobre los campos: igual que nadie ha vuelto de la muerte, nadie volvió tampoco de las cámaras de gas, nadie podrá contar qué se sentía en medio de una multitud de cuerpos desnudos amontonados en la absoluta oscuridad, oliendo el Zyklon-B y escuchando su silbido según se abrían las espitas y empezaba a infectar el aire.'


   Escrito por Raffaello, entre los días L27 y M28 de Sept. De 2011


   Todas las fotografías que ilustran estas lineas, excepto 2 o 3 -en blanco y negro-, y esta de 'In Memoriam'-, fueron hechas por el autor del artículo,  en Junio de 2005, cuando visitó personálmente el campo de 'Auschwitz II - Birkenau'. Y he omitido otras muchas, por su extrema dureza y crueldad.
   Recuerden, que todas las fotografías del artículo, pueden ser ampliadas mediante un simple 'click' sobre ellas (con el botón izquierdo del 'ratón').


3 comentarios:

My dijo...

Mañana mismo voy a entrar a leer no sólo esta entrada tuya, sino todas las que llevo con retraso,.. y voy a estar al día otra vez.

Tus palabras en mi blog son siempre una caricia, son siempre mi descanso,.. saberme bonita a tus ojos es lo que más feliz me puede hacer.

Te quiero sabes,..
Sé que te lo digo muchas veces,.. sé que otras lo lees en mis ojos y no hace falta pronunciar esas palabras,.. pero te lo dejo aquí escrito de nuevo, para que lo tengas presente siempre, para que sepas que nunca te dejaré de querer.

José Alberto Socorro - Noray dijo...

Excelente artículo reflexión sobre el Holocausto. Recuerdo mi visita a Mautshausen y el dolor que me ha producido a lo largo del tiempo. Le dejo un poema que escribí hace tiempo y que hoy, mientras leía su entrada, he vuelto a recordar. Gracias por esta joya de entrada.


"Desde entonces, a una hora incierta,
esa pena retorna"

PRIMO LEVI.

Era mil novecientos cuarenta y cuatro
y no había nacido yo,
pero he sufrido tanto
al ver las ciudades rotas
por el odio y la sinrazón,
por la limpieza étnica
y la cruel deportación.

Era mil novecientos cuarenta y cuatro
y no había nacido yo,
pero he sufrido tanto
que aún me quema la sangre
que fluye por mis venas
y el aire que respiro
lleno de cenizas negras.

Era mil novecientos cuarenta y cuatro
y no había nacido yo,
pero he sufrido tanto
que todavía me duele el dolor.

Hoy no es mil novecientos cuarenta y cuatro,
y ya he nacido yo,
y el mundo sigue girando
y en muchos pueblos y ciudades del planeta
se perpetúa la misma sinrazón.

Hoy no es mil novecientos cuarenta y cuatro
pero el corazón y el cerebro
me siguen doliendo.



Un abrazo.

Macarena dijo...

Todo el mundo debería conocer lo que pasó por honor y recuerdo a cada uno de ellos. Quiero pensar que todas esas personas... Hoy son ángeles que nos miran desde el cielo...

TE QUIERO MUCHÍSIMO PAPÁ.